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La traducción
es una tarea delicada
y fascinante que, no obstante, requiere
competencia y profesionalidad, fiabilidad,
calidad, puntualidad y precios razonables.
Mi prioridad a la hora de llevar a cabo
una buena traducción no es sólo un conocimiento
óptimo de las lenguas, condición indispensable
aunque no suficiente, es individuar
la parte específica del texto y transmitir
a la lengua de llegada los mismos conceptos
y mensajes del texto original, respetando
los aspectos lingüísticos y culturales.
El objetivo final es el de suministrar
una traducción completa y coherente,
adecuada a la lengua de origen y a las
exigencias del cliente. El trabajo de
la traducción no es una cadena de montaje.
Es una labor artesanal hecha por un
orfebre de las palabras. Una traducción
debe comprender una serie de operaciones:
ANÁLISIS DEL TEXTO A TRADUCIR
- Análisis del estilo, análisis terminológico
y búsqueda de equivalentes en el otro
idioma.
ELABORACIÓN DEL TEXTO TRADUCIDO
- Redacción del texto en la lengua de
llegada de modo que resulte natural
y coherente.
CONTROL DE CALIDAD
- Control de la fluidez, del uso
de la terminología adecuada, de la sintaxis
y de la gramática, del formato, de la
integridad y de la ortografía.
De este modo, la traducción se revisa
con atención en cada una de sus partes
y el cliente recibe un servicio completo,
puntual y de alta calidad.
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